Confesión de Juan Carlos Suárez, imputado por muerte de Jaime Esteban Moreno: revelan nuevo informe
A las 3:25 de la madrugada del 31 de octubre, en una calle fría de Chapinero, la respuesta fue absolutamente nada. El sonido no fue el de un simple puñetazo en una riña de borrachos. Fue el golpe sordo y húmedo de un cráneo impactando contra el asfalto. Luego, el ruido rítmico y repugnante de zapatillas deportivas contra un cuerpo que ya no se defendía. Para Jaime Esteban Moreno Jaramillo, un estudiante de 20 años de la Universidad de los Andes, ese fue el último sonido que su cerebro registraría con coherencia. Esta no es la historia que quieres leer antes de dormir, pero es la que debes leer porque todos hemos estado allí: la fiesta increíble, la música que vibra en el pecho, la hora avanzada, el disfraz que pica. Buscas a tus amigos para pedir el Uber, te ríes, el aire de la madrugada te pega en la cara y te sientes invencible. Crees que estás a salvo, en Chapinero, una zona "bien", a minutos de tu cama. Jaime Esteban también lo creía. Esta es la anatomía de un asesinato...