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La Historia Completa de Anthony de Ávila: Del Ídolo del América a la Prisión en Italia

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  En las playas doradas de Santa Marta, a finales de los años setenta, un niño de apenas metro y medio de estatura corría descalzo sobre la arena, persiguiendo un balón con una pasión que parecía desafiar las leyes de la física. Los pescadores del pueblo lo observaban y comentaban que aquel pequeño tenía algo especial, algo que no se podía explicar con palabras. Sus piernas eran como resortes; sus ojos, uno solo con el balón. Nadie imaginaba entonces que aquel niño, Anthony William de Ávila Charris, nacido el 21 de diciembre de 1962, se convertiría en una de las figuras más brillantes y trágicas del fútbol colombiano. Su historia es la de un ídolo que tocó el cielo con los dedos, pero que terminó hundiéndose en las sombras de un pasado que nunca pudo dejar atrás. Fue en esas mismas playas donde un cazatalentos del América de Cali lo descubrió. El hombre no podía creer lo que veían sus ojos: aquel muchacho, tan pequeño que parecía un niño entre los demás, dominaba el balón con una e...

Documental: Colombia fabrica de niños TRANS

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  Introducción: Un Caso que Desata el Debate En noviembre de 2024, Colombia se convirtió en escenario de un debate sin precedentes sobre los tratamientos de transición de género en menores de edad. El caso de Laura, una joven que inició un proceso de transición a los 15 años en la Fundación Valle del Lili y posteriormente decidió revertirlo, ha desencadenado cuestionamientos sobre protocolos médicos, consentimiento informado y la protección de menores vulnerables. Cronología del Caso de Laura Antecedentes (2006-2017) Nacimiento y trauma:  Laura nació en Palmira, Valle del Cauca. Abuso sexual:  Entre los 5 y 7 años (2006-2008), fue víctima de abuso sexual por parte de una empleada doméstica. Este trauma la afectó profundamente y guardó silencio durante casi una década. Según su testimonio, el abuso generó en ella un miedo persistente a convertirse en mujer y a su desarrollo corporal femenino. Adolescencia:  Experimentó episodios de depresión, ansiedad, autolesiones y ...

Confesión de Juan Carlos Suárez, imputado por muerte de Jaime Esteban Moreno: revelan nuevo informe

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  A las 3:25 de la madrugada del 31 de octubre, en una calle fría de Chapinero, la respuesta fue absolutamente nada. El sonido no fue el de un simple puñetazo en una riña de borrachos. Fue el golpe sordo y húmedo de un cráneo impactando contra el asfalto. Luego, el ruido rítmico y repugnante de zapatillas deportivas contra un cuerpo que ya no se defendía. Para Jaime Esteban Moreno Jaramillo, un estudiante de 20 años de la Universidad de los Andes, ese fue el último sonido que su cerebro registraría con coherencia. Esta no es la historia que quieres leer antes de dormir, pero es la que debes leer porque todos hemos estado allí: la fiesta increíble, la música que vibra en el pecho, la hora avanzada, el disfraz que pica. Buscas a tus amigos para pedir el Uber, te ríes, el aire de la madrugada te pega en la cara y te sientes invencible. Crees que estás a salvo, en Chapinero, una zona "bien", a minutos de tu cama. Jaime Esteban también lo creía. Esta es la anatomía de un asesinato...

🚨La Pista Prohibida del Caso Carlos Emilio: Lo Que Nadie Debía Saber Sobre El 40

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  En Mazatlán, la noche no se mide en horas. No se rige por el reloj de la catedral ni por el vaivén de la marea contra el malecón. La noche en el puerto tiene su propio soberano, su moneda y su particular sentido de la justicia. Es una entidad viva, una fachada de neón y música de banda que respira al ritmo de los turistas, pero que se alimenta en la oscuridad de estructuras invisibles de poder. ¿Cuánto poder se necesita para que un hombre se esfume en el corto trayecto que va de una mesa a un baño? No es un truco de magia, ni una metáfora. Es una pregunta literal, suspendida en el aire salado de la Zona Dorada desde la madrugada del 5 de octubre de 2025. Esa noche, la música en la Terraza Valentino sonaba como siempre. Los vasos chocaban, las risas llenaban el aire y la ilusión de seguridad era tan densa como la humedad del Pacífico. En medio de esa escena, un joven llamado Carlos Emilio Galván Valenzuela, originario de Durango, se levantó de su silla. Se excusó con sus primas, d...